LAS
COORDENADAS...
Terminé de
susurrarte al oído las coordenadas y al igual que todo lo que allí había, nos
desvanecimos. Desperté entonces con la alarma del celular pero me quedé un rato
pensando en ese sueño recurrente que acababa de tener. Otra vez las coordenadas
que retenía en mi mente y que señalizaban un tiempo y un espacio que no lograba
descifrar.
Era todo tan
real y me eras tan familiar que casi podía sentir tu presencia en lo que
transcurría el día. Y créeme que inicié una búsqueda en cada rostro que veía.
Había veces en que creía verte en el metro pero te perdías en medio de la gente
que atestaba las estaciones y los carros. A veces pensaba que estaba siendo
afectado por una especie de locura y estuve a punto de concertar una cita con
el psiquiatra...
Pero no podía
ser locura.
El día pasó con
toda su rutina y esa noche me acosté pensando en soñarte nuevamente.
Y aunque como
siempre ocurría, ahora tenías otro rostro pero yo tenía la certeza que eras tú.
Me alegré de
verte y dejé que el sonido de las hojas del bosque en el que estábamos nos
envolviera y nos transportara...
Entonces estaba
nuevamente sentado en el suelo viendo como dormías. Sabía que irreversiblemente
todo volvería a ocurrir pero este episodio se repetía porque algo había quedado
inconcluso en el sueño anterior.
No quise
despertarte y me acerqué a tu oído para recordarte espacios de tiempo pasados
que compartimos alguna vez. Otros rostros y otros nombres pero nosotros en fin
de cuentas. Te dije que dentro de muy poco este sueño iba a terminar pero que
antes que eso ocurriera era necesario que guardaras dentro de ti todos los
detalles que te permitieran reconocerme en un metro atestado de gente.
Te susurré las
coordenadas y te dije además muchas cosas que no alcancé a decirte la vez
anterior.
Me quedé mirando
lo bella que estabas y todo volvió a ocurrir...
Despertaste
entonces con la alarma del celular pero decidiste quedarte un rato pensando en
ese sueño recurrente que acababas de tener.
Las coordenadas”. Autor: Juan Carcamo Romero.
Cuento publicado
el 14 de Octubre de 2008
REFERENCIA DEL
CUENTO